El día de ayer, mientras paseaba por la calle cerca del nutriólogo Condesa, vi como un niño de aproximadamente unos seis años gritaba y pataleaba  a modo de llamar la atención de sus padres, quienes simplemente lo ignoraban, con la excepción de una que otra llamada de atención de carácter muy leve.

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A decir verdad, esto es algo que veo muy seguido en nuestras calles, así como en nuestros restaurantes y parques.

Muchos me llaman una persona amargada por decir esto; sin embargo, en verdad pienso que los niños de hoy en día son muy escandalosos y que los padres no se esfuerzan en disciplinar a sus hijos en lo más mínimo y a mi parecer les dan demasiadas libertades que no deberían tener.

Seguramente, queridos amigos, ya se habrán dado cuenta que entre más avanzan las generaciones, los jóvenes son cada vez menos respetuosos con los mayores y las formalidades que deben de existir en una sociedad cada vez desaparecen más.

Esto es simplemente debido a la falta de mano dura de los padres hacia sus hijos e hijas, por temor a traumarlos, algo que a decir verdad, me parece bastante exagerado.

Recuerdo cuando era niño, mi madre, una mujer poco convencional, me daba ciertas libertades de las cuales no podía excederme, ya que si esto pasaba, me daba mis fuertes cachetadas, lo que me hizo entender muy bien que había líneas que simplemente no podía cruzar.

Este método, aunque uno algo violento,  me hizo entender que al cruzar ciertos parámetros hay precipicios muy profundos, de los cuales salir es prácticamente imposible.

La mayoría de nuestros padres crecieron con una rigurosa disciplina que a veces podía ser una tanto excesiva  y ridícula ante los ojos modernos; sin embargo, en su mayoría, creó hombres y mujeres honorables.

Si el día de hoy la juventud es un verdadero caos, cuya ética y moral la mayoría de las veces es nula o muy poca, imagínense qué será de aquellos niños creciendo con la rienda suelta, como portillos en libertad, sin la guía de la manada.

Es en estas instancias cuando nace la gran pregunta, ¿se debe usar la fuerza con los niños?

Los derechos humanos han creado todo un mito alrededor de la manera de educar a los niños sin herir sus sentimientos, a tal grado que en muchas escuelas ya no permiten reprobar a los alumnos.

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Estoy de acuerdo en que nunca se debe de utilizar la fuerza bruta para castigar a los niños y quien lo haga debe rendir cuentas ante la ley; sin embargo, también soy de la idea de utilizar un poco la mano para la educación de los menores, ya que la propaganda y publicidad de nuestros tiempos no los está llevando a ningún lado.

En gran parte, otra de las razones por las cuales los niños están perdiendo todo sentido de camino es debido a la falta de inocencia que se les ha inculcado en todos los programas de televisión que están llenos de violencia y contenido explícito.

Yo soy de la opinión de que los niños deben de ser educados con una buena combinación entre disciplina y cuentos de hadas.