Hace no mucho tuve una convención de negocios en un hotel de prestigio, localizado en la zona de Polanco, donde mi industria se reúne casi todos los años para escuchar conferencias y exponer puntos de vista.

Generalmente, estos eventos son de noche y de gala, por lo que hay que ir muy bien vestidos, ya que a su vez a profesionistas de todo el mundo vienen a México por un tiempo de al menos una semana.

Yo soy médico general, lo que significa que mi trabajo es ver, diagnosticar y de ser necesario, enviar a mi paciente con un especialista  para tratar y curar su condición.

Sin embargo, el asunto no es tan fácil como podría sonar, ya que debemos tener un diagnóstico muy atinado para enviar a nuestro paciente con el especialista indicado, de lo contrario, este no encontrará ningún mal en el paciente de acuerdo a su rama; ergo, el paciente no se cura.

En la medicina, los médicos siempre estamos en una batalla contra el reloj, ya que las enfermedades parecen sobornar al tiempo para trabajar en su favor.

Debido a esto, todos los médicos debemos de estar al tanto de todas las nuevas y viejas enfermedades, así como con las actualizaciones en todos los tratamientos, para poder así nosotros sobornar al tiempo mejor que nuestros enemigos (enfermedades).

Es por esta razón que atiendo a estas conferencias todos los años, sin excepción alguna, para poder así tener una lluvia constante de información y de soluciones, así como compartir los resultados de mis propias investigaciones.

Uno de los temas que se trataron fue sobre la naturaleza de las enfermedades cutáneas, así como la evolución que éstas han tenido en los últimos años.

Una de ellas es el vitíligo, un mal que afecta a aproximadamente 1% de la población mundial y que tiene efectos fortísimos en la psicología de los pacientes, ya que estos se pueden sentir muy aislados y pertenecientes a otro sector de la sociedad.

El vitíligo es una enfermedad degenerativa de carácter cutáneo, que consiste en la desaparición de la pigmentación de la piel.

Sin embargo, éste es un proceso que puede durar hasta 20 años, ya que esto sucede por medio de placas limitadas, lo que le da al paciente una combinación de colores no deseada.

Hoy en día no existe un tratamiento para vitíligo en particular; sin embargo, hay muchos que pueden mejorar la condición, tal como lo es la fototerapia.

La fototerapia es el uso de rayos ultravioleta, muy parecidos a los del sol, cuya función es la de repigmentar ciertos sectores de la piel que han sido afectados por  los efectos del vitíligo.

Las sesiones pueden tener un tiempo de duración de un rango de 6 meses a tres años con resultados bastante satisfactorios.

Dependiendo de la gravedad de la condición (por gravedad me refiero a extensión), la fototerapia se es usada en cuerpo completo o segmentada.

Es decir, si un paciente padece de esta condición en 25% o menos de todo el cuerpo, entonces la fototerapia será segmentada; de lo contrario, ésta será de cuerpo completo.

Estoy seguro de que esta condición podrá ser remediada por completo en muy poco tiempo.